jueves, septiembre 27

La historia de una casa

La Fuente del Peregrino abrió sus puertas en junio dejando entrar en ella un sin fin de historias. Historias de peregrinos, de hospitaleros, de vecinos, de reencuentros, de recuerdos, de hospitalidad....

Un total de 160 voluntarios han limpiado, cocinado, preparado y acomodado la casa cada día. Voluntarios que han recibido, acogido y servido con dedicación y cariño a cada persona que pasaba por la puerta y que entraba por ella. Hospitaleros llegados de todas las partes de nuestro país para dedicar sus vacaciones a servir desinterasadamente. Gracias a todos aquellos los que habéis hecho posible que la Fuente del Peregrino pueda ser un auténtico refugio para el cuerpo y para el alma de muchas personas. Gracias de verdad porque son muchos los que dedican sus días de vacaciones para estar trabajando en la casa.

Han sido 160 voluntarios los que han pasado por la casa este año, pero es casi imposible decir cuántos y cuántos peregrinos han tomado un café, han llenado su botella de agua, se han parado a conversar, a reposar, a comer, a cenar, a domir y a compartir sus historias del camino con nosotros. Gracias a ellos también porque dan sentido al esfuerzo, al trabajo y la dedicación. El libro de visitas está lleno de agradecimientos, de palabras que muestran el impacto que la Fuente del Peregrino y el trato que han recibido allí ha causado en sus vidas. En las fotos que se muestran pueden leerse dos notas que dos peregrinos han dejado este verano. Sin duda alguna todo el que pasa por la Fuente la recuerda, a principios de agosto llegó uno chica alemana que hacía el camino por segunda vez en su vida. La primera vez lo hizo hace 4 años y se quedó a dormir en la casa, este año era como ella decía "una visita obligada",  quedarse de nuevo a dormir allí. Cuando llegó y comenzó a hablar con los hospitaleros les decía: "Tenía que parar en Ligonde, y quedarme en el albergue de Jesús". Ella misma le había cambiado el nombre a la casa porque decía que era el único lugar donde había visto que trataban a la gente como Jesús lo haría.

 La Fuente del Peregrino además de acoger a hospitaleros y peregrinos, la semana del 12 al 26 de agosto acogió a un grupo de 25 personas para realizar la formación de Encaminar. Encaminar es una formación que Ágape ofrece cada año a coordinadores, colaboradores y voluntarios que quieren crecer en su relación con Dios, y en su compromiso de ayudar a otros.

Podríamos decir que todo lo que comienza terminar, pero esto siempre no es así. Cada año la Fuente del Peregrino cierra sus puertas en septiembre, pero a partir de ahora la casa será más visitada en invierno. Natán de Souza y Tere Álvarez junto con su familia se acaban de mudar a Lugo para estar más cerca del refugio y así poder seguir trabajando en su mantenimiento, y de alguna forma seguir sirviendo al peregrino aún cuando la casa no está abierta cada día del año.

Podeis seguir las historia de la Fuente del Peregrino en http://lafuentedeperegrino.blogspot.com.es/

Buen camino!!

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