martes, junio 19

La Fuente del Peregrino ya volvió a abrir sus puertas.
El primer equipo de hospitaleros fue dirigido por Betsy junto con dos cacereños
y siete norteamericanas. En estos días conocieron a un italiano que ha
hecho el camino varias vece, y que compartió con una hospitalera cómo se
ha sentido herido por la religión como institución. Días después varios
hospitaleros estuvieron en Santiago y le pidieron a Dios que les diera
la oportunidad de volver a ver al mismo hombre.


Cuando los hospitaleros
llegaron a la plaza mayor de Santiago, una voz que les resultaba
familiar les dijo: “hola”. Después de saludarse le contaron a este
peregrino italiano que habían pedido a Dios poder verle de nuevo. Y le
contaron que más aún orarían para que pudieran verle en el cielo cuando
él tenga fe en Dios. Él les dio un abrazo y les dio las gracias.
También conocieron a un irlandés que llegó al albergue pero que cuando
escuchó que la casa pertenecía a una organización cristiana se negaba a
quedarse al principio. Más tarde el hombre contó que solo había dormido
dos horas la noche anterior pero que tenía ganas de ver la película
Jesús. Una hospitalera compartió muchas cosas con él, sobre todo la
bondad de Dios, y él se quedó tocado.

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