viernes, julio 29

La Fuente del Peregrino. Semana del 17 al 24



La semana pasada Rex y Gema volvieron por segunda vez en este verano a La Fuente. Según nos comentan han tenido muchas oportunidades de conversar y servir a los peregrinos.

De sus experiencias destacaban dos en concreto, una con una chicha de Portugal y otra con una mujer de Argentina. La chica de Portugal caminaba con un Señor español uno de los días , y llegaron a La Fuente del Peregrino. Allí estaba uno de los hospitaleros que comenzó a hablar con ellos. La chica estaba decepcionada, era la segunda vez que hacía el camino intentando encontrar a Dios, no estaba segura de si Él existía. Ya le quedaba poco para terminar de nuevo el camino y parecía no haberlo encontrado. Ellos preguntaron al hospitalero qué hacía por allí, el les contestó que era voluntario junto con un equipo que daba café, té, cena, cama y desayuno a los peregrinos, con el fin de hacer su experiencia más llevadera y enriquecedora. La chica se quedó en silencio mirando fijamente a los ojos del voluntario por un rato, tanto que el chico empezó a incomodarse. A los segundos comenzó a llorar y le dijo al voluntario: "Ya lo he encontrado, he visto a Dios en tus ojos".

La otra experiencia fue con una mujer llamada Beatriz, de Méjico, también era su segunda vez haciendo el camino. Según nos contaba, la primera vez, sintió un cambio profundo interior que al parecer desapareció totalmente cuando volvió a su país y a su rutina. Ella estaba sentada en la puerta de la casa y preguntó a una de las hospitaleras: "¿Puedes decirme cómo puedo tener lo que tú tienes?, ¿Puedes enseñarme cómo orar?" Beatriz quería conocer a Dios personalmente, y después de una entrañable y sincera conversación abrió su corazón a Jesús junto con una hospitalera.



Al día siguiente Beatriz marchó temprano, pero dos hospitaleras quisieron hacer una oración por ella para que pudiera seguir creciendo en su fe y en su relación con Dios. Lo entrañable de esta historia es que ella también quiso elevar una oración a Dios y le pidió que pudiera haber más personas en el mundo que enseñaran a otras cómo entregar su corazón a Jesús. Reveladora petición la de esta mujer, que le da mucho más sentido a nuestra labor!!



En la foto que se muestra aparece Beatriz sonriendo.

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