jueves, marzo 31

El dinero y la estabilidad no me motivaban para levantarme cada mañana


Abraham Crespo es uno de nuestros nuevos compañeros en Ágape. Se incorporó a principios de año en el equipo de Atletas en Acción, y actualmente está como interno por un año en Málaga. Él es de Barcelona y comenzó su andadura preparándose con Atletas en verano cuando fue a Ohio para un proyecto. Le pedimos que escribiera unas líneas para contarnos algo más de su historia y cómo llegó hasta Málaga a llevar el evangelio a través del deporte.


"Todo empezó hace 2 años, el verano del 2008 tuve mi primer contacto con Atletas en Acción, fue en el campus de baloncesto de Frigiliana en Málaga. Me quedé totalmente atrapado con esa visión de hablar de mi relación con Dios a través del deporte. Aunque ya llevaba un tiempo como voluntario de Agape a través de Urban Consortium, y había iniciado algún proyecto deportivo, ver que más gente tenía ese mismo sueño me motivó mucho. Ese mismo año antes de que llegara el verano, Dios me hablaba sobre mi plan de vida,ya no me sentía a gusto con mi trabajo como electrónico trabajando para una gran conpañía internacional. Era muy buen trabajo con mucha indepencia, pero el dinero y la estabilidad no me motivaban para levantarme cada mañana. De repente un espíritu muy hippie empezó a cautivarme y fuí a Madrid a hablar con mi jefe, para contarle que el dinero había dejado de atraerme y que Dios tenía nuevos planes para mí, su respuesta fue la esperada " Tú estás loco, estamos en crisis". Así que después de los campus, dejé el trabajo con la idea de entrar en la universidad en Inef y ser un cristiano comprometido con el deporte. Después de pagar la matrícula en verano, me presenté para empezar las clases, pero para mi sorpresa con el genial "Plan de Bolonia" durante el verano cambiaron la vía de acceso y ya no podía acceder por mi vía de estudios. Entonces me dije "la he fastidiao", no tenía trabajo ni podía estudiar.... Pero el plan de Dios sólo acababa de empezar, fueron 8 meses de por qués, donde mi interior se rompió, para que Dios me construyera de dentro hacia a fuera. (Dios no pone vino nuevo en odres viejos Marcos 2:22) Así que para el final de ese proceso, sin tener un duro me encontraba en Ohio trabajando en un proyecto de verano con Atletas en Acción donde Dios me fue confirmando mi llamado misional."



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