jueves, enero 28

Discipulado en Familia

Algunas veces, las personas tienen el deseo de convertirse en seguidoras de Jesús, pero no saben muy bien cómo. Puede ser que no acaben de ver cómo aprendemos en la propia vida en comunidad, pueden sentirse escasos de conocimiento bíblico, puede que la distancia les ponga dificultades a la hora de encontrarse con otros seguidores, o quizá se trate de la interferencia de los problemas cotidianos. Lo cierto es que si queremos ayudarles no podemos hacerlo desde la periferia de sus vidas, debemos involucrarnos a fondo con ellos e intentar caminar juntos. Así que es eso lo que estamos intentando con una familia que se ha acercado a nosotros. Hemos hablado con ellos, nos hemos asegurado de que entienden la obra salvadora de Jesús y la presencia de Dios en sus vidas. Sin embargo, notamos cierta dificultad a la hora de pasar tiempo con otros cristianos pero no sabíamos por qué. Lo primero que hicimos para averiguarlo fue salvar la distancia que nos separa yendo a ellos en vez de esperar que vengan. Pero lo hicimos en familia, de modo que el contacto de familia a familia nos deje ver lo importante en lo cotidiano. Después de algunos encuentros, en un paseo surgió la posibilidad de estudiar los fundamentos bíblicos de la vida cristiana. Y en eso estamos ahora mismo. Nos reunimos en su casa, oramos y leemos juntos lo más que podemos. Nuestro deseo es que maduren en su fe y pronto puedan invitar a otros amigos con inquietudes similares. Pedimos a Dios que éste sea el inicio de una casa dispuesta a ser iglesia en el puro sentido bíblico. Daniel y Vanina

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